
Hay un cansancio que no se quita durmiendo.
No se va con vacaciones.
No desaparece con palabras bonitas.
Es el cansancio del alma.
Ese que aparece cuando has dado demasiado, cuando has sostenido a otros mientras tú te ibas quedando sin fuerzas, cuando has seguido siendo responsable, fiel y comprometido… aun cuando por dentro querías soltarlo todo.
Si hoy te sientes así, quiero decirte algo con honestidad: no estás débil, estás desgastado.
Y eso no te descalifica; te humaniza.
El liderazgo (y la vida) también duelen
Pocas veces se habla de esto con claridad: liderar, servir, sostener visiones, familias, equipos o procesos tiene un costo emocional y espiritual.
No siempre es visible, pero es real.
A veces el cansancio viene de:
- Dar sin recibir acompañamiento
- Ser fuerte cuando nadie te pregunta cómo estás
- Luchar en silencio para no “fallar”
- Cargar expectativas que no te corresponden
Y llega un punto donde el alma susurra:
“Ya no puedo más.”
Cuando seguir ya es un acto de valentía
Seguir no siempre se ve como avanzar con fuerza.
A veces seguir es no rendirse por dentro, aunque por fuera solo puedas dar un paso pequeño.
Seguir es:
- Reconocer que necesitas pausa
- Aceptar que no puedes con todo solo
- Volver al propósito sin negarte el dolor
No todo cansancio es señal de que debes abandonar.
A veces es una invitación a reordenar, sanar y reenfocar.
Una luz en medio del agotamiento
Escribí Sobreviviendo al Liderazgo pensando precisamente en personas que aman lo que hacen, pero están cansadas de pagar el precio en soledad.
Este libro no romantiza el desgaste.
No te dice “sé fuerte” sin acompañarte.
Te habla desde la experiencia real de:
- La presión
- La soledad
- La crítica
- El deseo de rendirse
… y también de cómo volver a levantarse con sentido, fe y estrategia.
Si este mensaje tocó algo en ti, quizá este libro pueda ayudarte a profundizar, ordenar lo que sientes y recuperar claridad para seguir sin romperte.
Sobreviviendo al Liderazgo está disponible en Amazon para quienes desean ir más allá de una lectura inspiradora y trabajar su proceso con profundidad.
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Antes de irte…
No tomes decisiones definitivas en medio del cansancio.
No te juzgues por sentirte así.
Y, por favor, no camines solo este tramo.
A veces, seguir no significa luchar más fuerte…
sino aprender a sobrevivir sin perder el alma.
© Maybel Solano.
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