No respetar el Altar, te puede llevar a la Muerte

La Muerte de Nadav y Avihú, los Amigos íntimos del Todopoderoso

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Aharón tenía cuatro hijos, de los cuales dos, Nadav y Avihú, aparte de ser muy bellos estaban dotados por habilidades fuera de lo común. Se los asociaba con valores tales como la rectitud de tal grado que obviamente tenían todas las condiciones para convertirse en los próximos líderes.

Su grandeza está implícita incluso en sus nombres vemos su significado:

“Nadav” significa que estaba apto para la nobleza (nedivut).

“Avihú” implica que valía como para convertirse en el padre del pueblo judío.

Los demás consideraban el nivel espiritual de ellos muy alto y ellos eran consientes de esto. Mientras caminaban unos pasos más atrás de Moshé y Aharón, Nadav le comentó a Avihú, “¿Cuándo será que estos dos ancianos desaparecerán de este mundo y nosotros podremos convertirnos en los líderes de la comunidad?”

Muchas veces esto nos sucede en un Ministerio, deseamos que nuestro Líder se retire porque nos creemos ya mejor que ellos, Nos sentimos tan bendecidos por el Eterno que creemos que ya no necesitamos de alguien que nos guie.

Pero muchas veces el Eterno dirá: “¡Todavía está por verse quién va a enterrar a quién!”

Debe entenderse que Nadav y Avihú eran tzadikim (Justos). El significado de sus palabras era, “Moshé y Aharón son viejos y seguramente morirán pronto. Nos van a pedir que seamos los líderes, y quién sabe si estamos preparados.” Nuestros sabios redactaron su observación de una forma tan drástica para señalar que cuando Nadav y Avihú se refirieron a su rol futuro como líderes de la comunidad, una cierta falta de humanidad estaba presente en su actitud y forma de expresión.

Para crecer no nos importa por encima de quien pasemos, mientras escale un nivel más.

Ahora, en el octavo día de la Inauguración del precioso Mishkan (Tabernáculo), el fuego Celestial descendió y consumió a los sacrificios. A continuación de este evento, Nadav y Avihú decidieron que a pesar de todo era correcto que también colocaran su propio fuego en el mizbeaj. Ellos infirieron esta mitzva (ley de la Torá) del versículo (Vaikrá 1:7), “Y los hijos del kohén Aharón pondrán el fuego sobre el altar…”Debido a que Nadav y Avihú eran eruditos de la Torá, ellos dedujeron de este pasuk (versículo) que era una mitzvá colocar fuego en el altar a pesar del fuego de Arriba.

En este momento Dios estaba poniendo el fuego, no necesitaba que viniéramos nosotros a poner nuestro fuego personal, como si Dios no pudiera hacerlo solo o como si no fuera suficiente lo que él hace.

Nadav y Avihú resolvieron que sería adecuado ofrecer un fuego de ellos en el altar, y pusieron su decisión en marcha inmediatamente. Cada uno tomó una cacerola, colocó fuego dentro de ella y ketoret (incienso) sobre éste y la colocaron sobre el mizbeaj.

Nuestros Sabios nos enseñan que ellos eran culpables de una cantidad de pecados:

1. Como ya lo explicamos antes, ellos no le consultaron a Moshé para determinar si era correcto ofrecer un fuego que sea sólo de ellos. (Cuantas veces has puesto fuego en el altar de Dios y le has consultado si eso es lo que él quiere??)

2. Tampoco le dieron a su padre el honor de ser consultado. (Dejamos olvidada la palabra RESPETO Y AUTORIDAD)

3. Tampoco se consultaron entre sí, cada uno actuó por su cuenta en forma independiente. (Hoy en día esto sucede en muchos Ministerios cada quien actúa por su cuenta, no hay unidad, ni dirección)

4. Según algunas opiniones de nuestros Sabios, Nadav y Avihú, guiados por su deseo de experimentar la Presencia del Todopoderoso, entraron al kodesh hakodashim (Lugar Santísimo) para ofrecer el ketoret (incienso) allí. Sólo el gran sacerdote podía ingresar al KODESH.

En forma adicional, nuestros Sabios interpretaron al “fuego extraño” que Nadav y Avihú habían encendido, para aludir a otros pecados:

□ Antes de entrar al Mishkán, Nadav y Avihú bebieron vino, trataban de intensificar el júbilo de su Inauguración. El pueblo, había expresado su júbilo tomando vino. No obstante, un kohén no puede llevar a cabo sus servicios después de haber bebido un reuiit (aprox. 0,086 litro) de vino. Debemos aprender a que en la vida todo tiene una medida, hay leyes, reglas que debemos seguir si queremos agradar a Dios.

Porque los demás hacen, esto no quiere decir que Yo también lo puedo hacer. Recuerda tu eres Kadosh (apartado, consagrado, diferente a los demás) por lo tanto no puedes ser igual que los demás, asi como tienes privilegios especial igual tienes obligaciones especiales.

Es cierto que para este Tiempo aún YHWH no había transmitido esta orden a los kohanim, pero se esperaba que Nadav y Avihú se dieran cuenta por sí mismos que no estaba bien que se acerquen a la morada del Todopoderoso después de tomar vino. Igual manera para nosotros hay lineamientos que aun no conocemos, pero hay algo dentro de nosotros que nos guía y nos dice esto no es correcto; pero muchas veces por querer escalar posiciones, callamos esa voz interna y continuamos en el error.

□ No estaban vistiendo el meil (manto del gran sacerdote).

Esta enunciación de nuestros Sabios es enigmática ya que el meil lo usa sólo el gran sacerdote y no lo puede usar un kohén común. Sin embargo, con esta frase, nuestros Sabios expresan en forma simbólica que Nadav y Avihú no tenían el nivel más alto de admiración, temor y respeto que se requiere ante la presencia de Hashem. Ellos “no se habían puesto el meil” cuyas campanas hacían que el gran sacerdote fuera consciente de la Presencia del Todopoderoso.

Respeta, siente temor y celo por el Altar del Eterno, recuerda que es de él y nosotros solo somos siervos, que gozamos del privilegio de administrar su Presencia Kadosh.

Otra causa es que no vertieron agua sobre sus manos y pies antes de entrar al Mishkán.

De acuerdo con algunas opiniones esto debe interpretarse en forma literal. Ellos no vertieron agua del kior sobre sus manos y pies como se requiere antes de comenzar el servicio, y por lo tanto, el fuego que ellos ofrecieron se denomina “fuego extraño”, lo cual significa que fue ofrecido sin una santificación previa. Según otras opiniones, este principio también es simbólico y significa que Nadav y Avihú no habían santificado sus almas lo suficiente, y por eso pecaron.

Antes de entrar al Mishkan el Kohem debía purificarse en el Kior (Lavacro) quitar todo impureza de ellos, hoy en día en nosotros se aplica de la siguiente manera: Antes de Ministrar debo quitarme toda carnalidad, toda cosa vana que el mundo me ofrezca.

Ellos tenían una posición y pertenecían a un linaje que no era común. Eran diferentes por ser los hijos del gran sacerdote, así de diferentes debemos ser nosotros, no podemos ser iguales a los del Mundo.

El inmenso amor que sentían por el Todopoderoso motivaba sus acciones. Cuando presenciaron el descenso del fuego Celestial, sintieron que debían contribuir con un fuego de ellos para expresar de esa manera su amor por Hashem.

A pesar de su sincera y pura motivación, fueron golpeados con toda la fuerza del Atributo de la Justicia. De inmediato, un fuego Celestial salió del kodesh hakodashím y los consumió. Sin embargo, un milagro ocurrió en mérito a su gran rectitud, y el fuego que penetró a través de las fosas nasales, consumió sólo sus almas mientras que sus prendas y cuerpos quedaron intactos.

Nadav y Auihú fueron castigados por el Cielo (mida- kenegued-mida). Ellos habían encendido el fuego de una forma que no estaba permitida, y por lo tanto se quemaron. Hashem dijo, “Vamos a ver cuál va a ser el fuego que prevalecerá, el Mío o el de ustedes”.

Debemos observar que el castigo drástico e instantáneo de Nadav y Avihú no era un símbolo de su inferioridad, sino de su rectitud.

Cuando una mujer lava dos camisas, una de color y otra blanca, frota la blanca por más tiempo y de forma más meticulosa que la de color – no porque la blanca estuviera más sucia, sino porque en la textura blanca, la menor mancha se ve horrible y resalta más.  No obstante, las manchas, no se notan tanto en las prendas de color.

El alma del danzor  se asemeja a una prenda blanca. Su pureza hace que sea vulnerable a la mínima mancha espiritual. Por lo tanto, una mala acción que es normal que la realice una persona común, para un danzor de personalidad refinada resulta ser una gran calamidad que requiere corrección inmediata. Los danzores  son los íntimos amigos del Todopoderoso, y por lo tanto se espera de ellos que estén exentos de pecados en un cien por ciento. No somos perfectos, pero las demás personas deben ver que luchamos diariamente por buscar la perfección.

Como ya lo explicamos antes, ellos eran kohanim, y por lo tanto se los juzgaba en el Cielo de acuerdo con las reglas más severas.

□ Además, la Corte Celestial, tomó en consideración el hecho de que la sentencia de muerte se les había impuesto ya en una ocasión anterior, antes de matan Torá (Entrega de la Ley).

En esa ocasión, Nadav y Avihú, junto con los más ancianos, ascendieron al Ar Sinai para que se les revele la shejiná (divinidad): al experimentar la revelación, ellos sintieron un gran regocijo personal pero no actuaron con la reverencia adecuada. Hashem juzgó a los ancianos como así también a Nadav y Avihú y los encontró merecedores de la pena de muerte Divina. Sin embargo, El no los mató de inmediato por dos razones:

1. La profecía sólo le llega a las personas que están felices y tranquilas. Los judíos eran incapaces de experimentar la entrega de la Torá en la forma en que lo hicieron si una tragedia hubiera ocurrido antes de aquél acontecimiento. Hashem, por lo tanto, postergó las muertes de los ancianos y de Nadav y Avihú hasta una fecha posterior.

2. Si el Todopoderoso hubiera matado a tzadikim como Nadav y Avihú en matan Torá, el pueblo se hubiera escandalizado, y se hubiera rehusado a creer que eran culpables. Por lo tanto, Hashem esperó que se presentara la ocasión en la que Nadav y Avihú cometieran un error evidente, y los judíos reconocerían la justicia del castigo.

Incluso la combinación de los errores antes mencionados no hubiera provocado la muerte inmediata, si no hubiera sido por un factor adicional. A través de su castigo devastador, el Todopoderoso deseaba santificar Su Nombre en la Inauguración del Mishkán. 

El temor y el respeto por el Altar del Eterno, deberían de ser nuestro motor diario, antes de iniciar cualquier proyecto, danza, lo que queramos presentar como ofrenda, deberías consultarle a Él, si esto es lo que quiere que hagamos. Al paso de los años he aprendido algo, el Eterno favorece y bendice a los humildes de corazón, aquellos que no se sienten más que nadie, aquellos que poseen un corazón de carne y piensa siempre hacer el bien. Por más pequeña que sea tu ofrenda Dios la bendice y hará grandes cosas con ella, porque ve que vienes a él como la viuda pobre, dando lo único que tienes….

 

 

Estudios del Midrash

Categorías Rikudim

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